Clara Pastor publica en Acantilado una novela que no se deja resumir en tres frases y por eso incomoda a los suplementos. Motivo suficiente para leerla.
Entradas de Ana María Olivares
Un asunto de familia, de Claire Lynch. El secreto de una madre y lo que hereda quien no llegó a saberlo
Premiada como mejor debut, la novela de Claire Lynch usa un secreto familiar de los años ochenta para hablar del estigma y de lo que se hereda en silencio.
La vida al final, de Bernhard Schlink. Cómo vivir cuando el tiempo deja de ser una abstracción
El autor de El lector deja a un lado los grandes conflictos históricos para escribir una novela sobria sobre la conciencia de la propia finitud.
Mentirosos, de Sarah Manguso. La ficción del matrimonio feliz, desmontada
Manguso disecciona un matrimonio en viñetas afiladas y convierte la asimetría conyugal en una de las novelas más incómodas y necesarias del año.
El buen mal, de Samanta Schweblin. Por qué lo que da miedo en Schweblin siempre somos nosotros
Schweblin vuelve con la misma pregunta de siempre envuelta en una forma nueva: qué hacemos cuando lo que creemos que está bien resulta ser exactamente lo contrario.
El taller negro, de Annie Ernaux. Lo que se guarda antes de que sea libro
La Nobel francesa abre el reverso de su obra: el diario de trabajo donde los libros todavía no son libros.
La penúltima hora, de Salman Rushdie. Cinco formas de sobrevivir a lo que no debería sobrevivirse
Rushdie regresa a la ficción con cinco relatos escritos desde el umbral, que son también una declaración de principios sobre el poder del arte.
La ciudad de las luces muertas, de David Uclés. Lo que cabe en un apagón
El Premio Nadal 2026 transforma un apagón total en Barcelona en el escenario de un experimento literario notable.
Vista del abismo, de Tomás González. El cuento breve como forma de conocimiento
Tomás González reúne una veintena de relatos de precisión y contención que exigen atención sostenida. El colombiano ganador del Premio Manuel Rojas merece más espacio en el debate crítico español.
La mejor edad, de Luis García Montero. Una culpa que se hereda
García Montero regresa a la novela doce años después con una historia sobre culpa, Transición y lo que permanece en los cuerpos cuando los grandes relatos ya han cambiado de nombre.
Objetos perdidos, de Carlos Zanón. El noir como forma de ver la ciudad
Carlos Zanón usa el noir como forma de mirar la ciudad sin condescendencia. Su novela más sólida hasta la fecha elige qué historias cuentan y qué partes de Barcelona habitar.
Impacto, de Carles Porta. El periodismo que no se conforma con los hechos
Carles Porta confirma con Impacto que su periodismo narrativo no fue un accidente: construye personas con grosor propio y no simplifica para que la tesis sea más limpia.













