Libros y LecturasReseñas y Crítica

Mentirosos, de Sarah Manguso. La ficción del matrimonio feliz, desmontada

Conviene decir desde el principio una cosa: Mentirosos, de Sarah Manguso, no es una novela sobre un mal matrimonio. Es una novela sobre el matrimonio, sin más, y por eso resulta tan incómoda de leer.

Jane, la narradora, es una escritora prometedora que cree haber encontrado al compañero ideal cuando conoce a John, un cineasta en ciernes encantador y en apariencia entregado. Lo que empieza como romance arrebatado y promesa de una vida creativa compartida se va revelando, mudanza tras mudanza, como otra cosa. Los proyectos de él fracasan, llegan las crisis y llega el hijo, y es ella quien sostiene la realidad: la administradora de los desastres, la que paga lo que no hay mientras el otro persigue delirios de grandeza.

El tema, y aquí está el filo del libro, no es la maldad de un hombre concreto: es la asimetría. Es el modo en que un reparto invisible de la carga —mental, doméstica, económica— va erosionando la escritura y la salud de Jane mientras se sigue llamando amor a todo eso. Manguso no necesita un villano. Le basta con la mecánica cotidiana de una desigualdad que la cultura ha aprendido a llamar pareja.

Se ha leído el libro como autoficción del divorcio, y algo hay. Se lo ha emparentado con la gran novela anglosajona del matrimonio, y también. Pero lo que buena parte de las reseñas ha pasado de puntillas es justo lo más interesante: que esto es, sin coartadas, una novela sobre el trabajo. Sobre quién hace el trabajo que sostiene la vida de otro y a costa de qué obra propia no escrita.

La forma está a la altura de la tesis. Manguso escribe en viñetas breves que golpean como sentencias, con esa prosa elíptica y exacta que define toda su obra: la precisión, el uso del silencio, la atención rigurosa a lo que el tiempo hace con el cuerpo, con el amor y con el trabajo. No explica: corta. Y el efecto acumulativo de esos cortes, página a página, es demoledor.

No es un libro neutral ni quiere serlo, y se agradece. Mentirosos desmonta una ficción que seguimos contándonos en voz alta mientras la desmentimos en privado. Es el tipo de novela al que merece la pena dedicarle una discusión larga, y más de una. Hay que leerlo, aunque incomode. Sobre todo porque incomoda.

— Ana María Olivares

Noticias relacionadas

Missitalia, de Claudia Durastanti. Tres mujeres contra el peso de la Historia