Tomás González reúne una veintena de relatos de precisión y contención que exigen atención sostenida. El colombiano ganador del Premio Manuel Rojas merece más espacio en el debate crítico español.
Entradas de Ana María Olivares
La mejor edad, de Luis García Montero. Una culpa que se hereda
García Montero regresa a la novela doce años después con una historia sobre culpa, Transición y lo que permanece en los cuerpos cuando los grandes relatos ya han cambiado de nombre.
Objetos perdidos, de Carlos Zanón. El noir como forma de ver la ciudad
Carlos Zanón usa el noir como forma de mirar la ciudad sin condescendencia. Su novela más sólida hasta la fecha elige qué historias cuentan y qué partes de Barcelona habitar.
Impacto, de Carles Porta. El periodismo que no se conforma con los hechos
Carles Porta confirma con Impacto que su periodismo narrativo no fue un accidente: construye personas con grosor propio y no simplifica para que la tesis sea más limpia.
Todo por la patria, de Martín Caparrós. Una saga que empieza a exigir atención
Caparrós regresa a la ficción con una saga que arranca en la Buenos Aires de los años treinta: historia sin postal, con la mirada del cronista.
La necesidad de amar, de Pablo Álvarez. El amor como acto político y como herida
Debut sólido con el Premio Azorín: un hombre regresa al pueblo de su padre y descubre que no sabe quién era.
La intriga del funeral inconveniente, de Eduardo Mendoza. El crimen como excusa para no mirar lo que importa
Mendoza regresa con su detective sin nombre en una Barcelona donde el crimen importa menos que las razones para ocultarlo.
Islandia, de Manuel Vilas. El desamor como forma de conocimiento
Manuel Vilas regresa a la narrativa con una novela sobre el duelo y la distancia emocional que confirma su lugar entre los grandes de la literatura española actual.
Cleopatra, de Saara El-Arifi: Lo que los historiadores decidieron no ver
«Conocéis mi nombre. Pero no me conocéis a mí.» Con esa frase arranca la apuesta de El-Arifi: una Cleopatra que no es instrumento de César ni de Marco Antonio, sino gobernante que usa las alianzas con la misma deliberación con que ellos la usaron a ella.
Los ecos de Jude, de Joana Marcús: El relato que Jude se debe a sí misma
Jude Portman hereda la culpa antes de poder defenderse de ella. Hija de una estrella de la música que se apagó con su nacimiento, creció en un pueblo convencido de que traía mala suerte. La pregunta que mueve la novela no es si Jude conseguirá ser amada, sino si conseguirá mirarse sin miedo.
Asesinato en el Molino del Cura, de Arantza Portabales: La memoria como campo minado
Alba Mariño regresa al pueblo donde olvidó algo que nadie quiso recordar. Reseña de la segunda entrega de los Crímenes de Loeiro, de Arantza Portabales (Lumen, 2026), una novela negra sobre la memoria rota, los silencios colectivos y los crímenes que una comunidad decide enterrar.
Sombras en la Corte de Pablo Díez Santos: El Madrid de Lerma, o cuando el poder ya tenía nombre propio
Pablo Díez Santos recrea en Sombras en la Corte (Editorial Sargantana, 2026, 418 pp.) el Madrid del duque de Lerma, valido de Felipe III, donde la corrupción, las conspiraciones y los asesinatos por encargo son el telón de fondo de una historia de amor entre Brianda, noble, y Sebastián, plebeyo.













