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Impacto, de Carles Porta. El periodismo que no se conforma con los hechos

Carles Porta publicó Crims y una parte significativa del público descubrió que el periodismo de investigación podía ser también una forma literaria. No es una novedad teórica, pero en la práctica española suele quedarse en declaración de intenciones. Porta lo demostró con resultados. Impacto, su nuevo libro de no ficción, confirma que aquello no era un accidente.

Hay que decir desde el principio que Impacto no es Crims y no lo pretende. El punto de partida es diferente —no una investigación criminal en el sentido estricto— y la estructura también. Porta se mueve aquí en un territorio más abierto, donde el «impacto» del título remite tanto a un suceso concreto como a los efectos que ese suceso produce hacia afuera, en círculos cada vez más amplios. Es una forma de pensar el periodismo que no se conforma con documentar lo que pasó sino que pregunta qué dejó.

Lo que hace bien el libro es algo que la no ficción española suele descuidar: la construcción de los personajes secundarios. En Impacto, las personas que orbitan alrededor del hecho central no son simples testigos que corroboran o desmienten una versión. Tienen grosor propio, contradicciones propias, y eso complica la lectura de manera productiva. Porta no los simplifica para que la tesis sea más limpia, y eso es una decisión narrativa que vale la pena señalar.

La prosa es eficaz, directa, sin alardes. En esto Porta es coherente con lo que siempre ha sido: un periodista que escribe bien, no un escritor que hace de periodista. La diferencia importa. Hay en esta contención una honestidad hacia el material que los libros con demasiadas ambiciones literarias a veces pierden.

Se puede leer Impacto sin haber leído nada de Porta. Se puede leer también como continuación de un proyecto que lleva años pensando en qué significa contar historias verdaderas con rigor y con pulso narrativo. En cualquier caso, es un libro que justifica la atención.

— Ana María Olivares

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