¿A ustedes también les pasa que cambian de conversación cuando alguien menciona, con toda naturalidad, que ya no le queda tanto? A mí me pasa, y me da cierta vergüenza admitirlo. Se nos da bien hablar de la juventud, que es asunto de familia, y de la madurez, que es asunto de agenda; pero la vejez la despachamos con un «qué barbaridad» y una taza de té por medio. Por eso me ha detenido el libro de Diana Athill que Libros del Asteroide publica en castellano con el título Ahora que se acerca el final, y que ella escribió, según la ficha de la edición, a los casi noventa años.
Athill nació en Londres en 1917 y fue durante más de cinco décadas una editora de referencia. Cofundó la editorial André Deutsch y por su mesa pasaron autores como V. S. Naipaul y, muy especialmente, Jean Rhys, con quien la unió una amistad estrecha y a quien ayudó a que Wide Sargasso Sea, publicada en 1966, llegara a los lectores. Hay algo conmovedor en esa trayectoria: una mujer que se pasó la vida cuidando las palabras de otros y que, ya muy mayor, se convirtió casi por sorpresa en una figura literaria por las suyas. La propia ficha la llama «inesperada figura literaria», y se me ocurre que no hay mejor elogio para quien ha trabajado tanto detrás de los demás.
De qué va el libro, según lo que he podido comprobar: de la vejez, contada con franqueza y con humor. De sus inconvenientes —esas pequeñas derrotas del cuerpo que uno no quiere nombrar— y también de algunas ventajas, que es lo que más me interesa, porque casi nadie se atreve a decir que las hay. Y de la sabiduría y la fortaleza que hacen falta para afrontar la muerte, un asunto que Athill, al parecer, mira de frente y sin ponerse solemne. No voy a inventarles más contenido del que consta; sería faltar a la franqueza que el propio libro anuncia.
Lo que sí consta es su recorrido. Ese texto, que en inglés se tituló Somewhere Towards the End y se publicó en 2008, ganó el Costa Book Award y el National Book Critics Circle Award, según recogen las crónicas que repasaron su vida cuando murió, a los 101 años. Un libro sobre envejecer, escrito por una señora de noventa y un años, premiado a los dos lados del Atlántico: me gusta imaginar la cara de quienes piensan que a los lectores solo les interesa lo que está por empezar.
Y aquí, si me lo permiten, una confesión pequeña (no una tesis). Cuando leo a alguien que habla de su propio final sin dramatismo, noto que algo se afloja. No porque el asunto se vuelva más ligero, sino porque deja de ser un secreto de casa. Una de las razones por las que la franqueza consuela es que se parece mucho a la compañía: alguien ha estado ya donde una teme ir, y vuelve a contarlo con la voz de siempre, sin disfraz. Es probable que sea eso lo que busca quien se acerca a este libro, y es probable que Athill lo sepa; esto último es inferencia mía, no un dato.
No me corresponde decirles que el libro sea perfecto, porque no lo es la vida que cuenta, y porque una reseña que no ha pasado las páginas debe limitarse a señalar el sitio donde están. Lo que sí puedo señalar es que 184 páginas, en rústica, a 19,95 euros, es un precio razonable por que alguien con casi un siglo de experiencia nos hable con humor de lo que más tememos. Hay quien gasta más en cenas donde nadie dice nada.
Tampoco quiero convertir en doctrina lo que es una conversación. La ficha habla de franqueza y de humor, y esas dos palabras, juntas, son más raras de lo que parece: la franqueza sin humor se vuelve dura, y el humor sin franqueza se vuelve evasivo. Que un libro prometa las dos cosas sobre la vejez es, para quien lea en casa y a media tarde, casi una invitación a quedarse un rato más. Lo digo con la cautela de quien solo conoce la promesa y no su cumplimiento.
Me quedo con una idea que la ficha deja caer sin hacer ruido: que la vejez tiene ventajas. Ni la ensalzo ni la maquillo; digo solo que ya era hora de que alguien lo dijera con nombre y apellidos, y que lo dijera quien llevaba toda la vida editando a otros.
Y así lo dejo, sin querer terminar todavía de pensar en ello.
— Ángela de Claudia Soneira








