Les confieso una debilidad antigua: siempre me han fiado más los médicos que cuentan que los literatos que diagnostican. Quien ha pasado años tomando el pulso a gente que no tiene motivos para mentirle sabe de qué está hecha la vida cuando se le caen los adornos. Digo esto porque Maxim Ósipov, autor de Después de Eternidad, es cardiólogo, y no uno de esos que escriben en los ratos libres: nació en Moscú en 1963, ejerce desde 2005 en Tarusa, una población de provincias, y empezó a publicar en 2007, cuando ya sabía de sobra lo que pesa un corazón.
Pasó por la Universidad de California como investigador, fundó una editorial de textos científicos, y en 2022 se exilió en Alemania. Con ese bagaje ha escrito cuentos, novelas, ensayos y teatro, y en español ya teníamos El grito del ave doméstica, Piedra, papel, tijera y Kilómetro 101. Ahora Libros del Asteroide publica Después de Eternidad, en traducción de Alejandro Ariel González, 296 páginas y fecha de salida del 2 de febrero de 2026. Es una antología de relatos, y conviene decirlo pronto porque la palabra antología sugiere un cajón de sastre y aquí lo que hay, según la propia editorial, es un lugar.
Ese lugar se llama Eternidad. Es un pueblo minero remoto, más allá del círculo polar ártico, y tiene —fíjense ustedes— su propio teatro. Un pueblo de mineros en el fin del mundo con una compañía teatral: yo les juro que esa sola premisa vale la mitad del precio del libro. Las vicisitudes de esa compañía durante las últimas décadas del siglo XX quedan recogidas en un cuaderno que el antiguo director, Alexandr Ivánovich, olvida en la consulta de un médico de provincias. Y a partir de ahí los relatos, de tono cotidiano, avanzan desde el ocaso de la era soviética hasta la guerra de Ucrania.
Obsérvese el mecanismo, que está muy bien pensado. El cuaderno olvidado es el recurso más viejo del oficio, el manuscrito que alguien deja donde no debe, y sin embargo funciona porque la consulta del médico de provincias es el sitio exacto donde un país entero acaba dejando sus papeles. Es de suponer que por una consulta así pasan los cuerpos y, con los cuerpos, las confidencias. Quien ha escrito la ficha de la editorial lo resume diciendo que el libro retrata la sociedad rusa combinando ironía y compasión, y no hace falta mucho más para entender de dónde vienen las dos cosas: la ironía del que ha visto demasiado y la compasión del que, aun así, sigue pasando consulta.
Tengo que ser claro con ustedes en un punto, porque no me gustan los reseñistas que fingen. Lo que cuento procede de la ficha de edición y de lo publicado sobre el libro; no voy a inventarles escenas ni a ponerles en boca de un personaje frases que no he leído. Lo que sí puedo decirles es lo que esa premisa, por sí sola, deja entrever: que el arco temporal, de la caída de un imperio a una guerra, no se cuenta con grandes gestos sino desde la trastienda de un teatro de provincias, que es el sitio desde donde mejor se ve cómo se acaba una época. Los imperios no se derrumban en las plazas; se derrumban en los camerinos, cuando ya nadie sabe qué función toca.
Hay, además, algo que me interesa de oficio. La literatura rusa tiene una tradición larguísima de médicos que escriben —ahí está Chéjov, para quien no haga falta presentar más credenciales— y de relatos que se miden por lo que callan. Ósipov entra en esa genealogía por oficio y por biografía, no por pose. Y exiliado desde 2022, es probable que escriba con la distancia de quien tiene el país entero en la memoria y ya no puede pisarlo, que es una distancia que afina la vista y escuece.
Se dirá que un libro de relatos sobre un pueblo del Ártico ruso no es lo que se espera en una temporada de novedades ruidosas. Mejor. Los libros que merecen la pena rara vez llegan con trompetas. Este llega con un cuaderno olvidado en una consulta, con un teatro donde no debería haberlo y con un autor que sabe lo que cuesta un latido.
Compren este libro. Léanlo despacio, un relato por noche, como se leen las cosas que cuentan lo que no sale en los telediarios.
— Andrés Ignacio García-Pérez Tomás








