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Paul McCartney publica Wings. Cuando un Beatle aprende a volar sin alas

Cuando un Beatle aprende a volar sin alas

Paul McCartney publica Wings y4 lo hace cincuenta años después de haber formado la banda que llevaba ese nombre, como si necesitara todo este tiempo para entender qué demonios fue aquello que construyó desde cero tras el mayor naufragio musical del siglo XX. Libros Cúpula edita un volumen de seiscientas páginas con ciento cincuenta fotografías —muchas inéditas— donde el músico de Liverpool se enfrenta por primera vez a la década que pasó evitando mirar atrás, esos años setenta en los que tuvo que demostrar que sí, que había vida después de los Beatles y que no tenía por qué ser una vida menor. El libro funciona como historia oral, tejido a partir de entrevistas con el propio McCartney, con Linda, con Denny Laine, Denny Seiwell y otros protagonistas de una aventura que parecía imposible desde el principio y que acabó definiendo el sonido de toda una época.

Lo interesante es que McCartney reconoce sin rodeos que durante años se resistió a revisitar Wings, como si esa etapa fuera un capítulo incómodo entre la gloria de los Beatles y su consolidación como leyenda solista. Pero en los últimos tiempos empezó a notar que la gente joven descubría su música a través de Band on the Run o Jet antes que a través de Hey Jude, y eso le hizo entender que Wings había sido la banda de toda una generación que no creció con los Beatles sino con otra cosa igual de potente pero más cercana, más humana, más hecha a pulso. El libro reconstruye esa odisea desde el principio: un Paul que intenta recomponerse del final del cuarteto de Liverpool, que se muda a una granja en Escocia con Linda y los críos, y que empieza a grabar canciones en la cocina sin más pretensión que salvar su cordura mental.

De ahí nace Wings, una banda que arranca con grabaciones improvisadas y que acaba llenando estadios, batiendo récords de ventas y escribiendo algunas de las canciones más radiadas de la década. Pero el camino no fue fácil ni limpio: el libro cuenta el viaje accidentado a Lagos para grabar Band on the Run, el robo en el que McCartney perdió todas sus maquetas, las giras en autobuses escolares recortados donde viajaban los niños y los amplificadores, las apariciones sorpresa en aulas universitarias del Reino Unido cuando aún nadie los conocía. Todo eso está contado con la honestidad de quien ya no tiene nada que demostrar y puede permitirse el lujo de reconocer que hubo momentos muy duros, que a veces se preguntó si no había sido una locura dejarlo todo para empezar de cero.

El editor Ted Widmer ha trabajado a partir de más de quinientas mil palabras extraídas de docenas de horas de entrevistas, y el resultado es un relato que suena natural, sin poses ni mitología prefabricada. McCartney habla de la vida familiar en la granja, del duelo emocional tras el final de los Beatles, de cómo Linda —fotógrafa, no música— aprendió a tocar los teclados sobre la marcha y se convirtió en pieza fundamental de la banda aunque los puristas la miraran mal por no tener formación académica. Habla también de la evolución del grupo a través de sus nueve álbumes, de las giras míticas como Wings Over the World que batió récords en 1976, de los éxitos como Mull of Kintyre, Live and Let Die, My Love o Silly Love Songs, canciones que todavía forman parte del repertorio en directo de McCartney medio siglo después.

Lo que vale de este libro es que no se vende como nostalgia barata ni como ajuste de cuentas con la historia, sino como testimonio honesto de alguien que aprendió a volar sin alas después de haber estado en la cima del mundo. McCartney reconoce que Wings fue un sueño imposible hecho realidad, y lo cuenta sin aspavientos pero sin falsas modestias, consciente de que aquella década de los setenta marcó su reinvención como artista, como padre, como marido y como músico capaz de seguir adelante tras el mayor fenómeno cultural del siglo. El volumen —cartoné, quince por veintitrés centímetros, cuadernillo a color, fotografías en blanco y negro— se presenta como uno de los grandes lanzamientos editoriales musicales de 2025 y forma parte de una operación más amplia que incluye el reestreno del documental One Hand Clapping, las reediciones de los discos clásicos por su cincuenta aniversario y un nuevo documental de Morgan Neville sobre la década post-Beatles. Todo eso confirma que Wings ya no es la banda incómoda que quedaba a la sombra de los Beatles, sino un capítulo imprescindible para entender cómo se construye una carrera después del fin del mundo.

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