Alfonsina Storni: el último verso junto al mar
El 25 de octubre de 1938, en las aguas de Mar del Plata, se apaga la voz de Alfonsina Storni. Su muerte selló una de las trayectorias más profundas y audaces de la poesía hispanoamericana. Su vida y su obra encarnaron la lucha de una mujer contra los límites impuestos por una época que le negaba espacio y palabra.
Storni nació en 1892, en Sala Capriasca, Suiza. En su juventud se trasladó a la Argentina, donde trabajó como maestra, actriz, y periodista, antes de convertirse en una de las voces más originales del modernismo tardío. Sus versos, apasionados y lúcidos, abrieron el camino para una nueva sensibilidad femenina que no pedía indulgencia ni permiso. Libros como El dulce daño, Irremediablemente y Mundo de siete pozos revelaron una escritura que desnudaba la condición humana y femenina con una hondura inédita.
Su figura se alzó entre sombras de enfermedad, precariedad y soledad, pero también entre convicciones estéticas y vitales inamovibles. En un tiempo dominado por poetas varones, Storni impuso una voz irónica, rebelde y vulnerable, capaz de unir lo íntimo y lo social en una sola tensión poética. Frente a la adversidad, convirtió su dolor en lenguaje, su fragilidad en ritmo.
El mar, testigo de su despedida, simboliza en toda su obra la disolución y el renacimiento. Su último acto, más que muerte, fue un regreso a la fuerza creadora, al origen líquido del verbo. Alfonsina Storni permanece hoy como presencia constante —no solo en las letras, sino en la conciencia de quienes entienden que la poesía no sirve para consolar, sino para desnudar verdades imposibles de callar.
Han pasado 87 años desde la muerte de Alfonsina Storni, ocurrida el 25 de octubre de 1938.









