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David Uclés gana el Premio Nadal 2026 con La ciudad de las luces muertas.

Cuando la oscuridad ilumina la ciudad: Barcelona pierde la luz y encuentra su alma

David Uclés acaba de ganar el Premio Nadal 2026 con La ciudad de las luces muertas (Destino, 4 de febrero), y lo ha hecho después de once intentos consecutivos, desde 2010 hasta 2020, cuando ya había tirado la toalla, hasta que el6 pasado verano decidió volver a la carga con esta novela que presentó bajo seudónimo —Oriol Arce— y título provisional —Ruge otro día estival—. El autor ubetense (1990), que revolucionó la narrativa española reciente con La península de las casas vacías (Siruela), fenómeno editorial que lleva vendidos más de 400.000 ejemplares y suma ya 40 ediciones, vuelve a Barcelona, la ciudad que le obsesiona literariamente, la ciudad que ama con la devoción de quien no nació en ella pero la eligió como territorio de ficción. Esta vez la convierte en escenario de un prodigio narrativo que mezcla realismo mágico, ambición formal y una carta de amor descarada a las grandes voces literarias que hicieron de la capital catalana un espacio de resistencia cultural durante y después de la dictadura.

La premisa es tan sencilla como potente: Barcelona de posguerra, una joven provoca accidentalmente un fenómeno que sume a la ciudad en una oscuridad total durante veinticuatro horas, tanto la luz solar como la artificial desaparecen, solo queda un resplandor azul de procedencia desconocida y el fuego como única claridad. Pero lo que podría ser thriller distópico o fábula apocalíptica se convierte en otra cosa: las Barcelonas que han existido convergen y se superponen en el mismo lugar, reaparecen edificios desaparecidos y surgen otros del futuro, en una ruptura temporal que permite que tiempos y miradas que jamás debían coincidir se crucen en la misma calle. Uclés construye un artefacto narrativo complejo donde la palabra, la pintura, la música y la escena actúan como conciencia profunda de la sociedad, donde el arte se convierte en la única herramienta capaz de iluminar cuando todo parece perderse.

Y entonces sucede lo que tenía que suceder: escritores y artistas muertos vuelven a la vida y se encuentran en situaciones improbables que Uclés describe como «oníricas y divertidas», con un punto de humor surrealista que no traiciona la seriedad del propósito literario. Picasso hace llorar a Simone Weil, Cortázar retrata a Carmen Laforet, Gaudí barniza a los transeúntes, Roberto Bolaño se adelanta a su propia muerte, García Márquez huye en barca, George Orwell protege a Montserrat Caballé, Núria Espert y Jordi Savall de los proyectiles de la guerra, y García Márquez y Carlos Fuentes intentan convencer a Vargas Llosa de no operarse del corazón. En medio de ese caos temporal y geográfico donde conviven todas las épocas de Barcelona, un fotógrafo capaz de revelar con su cámara lo que aún no ha ocurrido y muchos otros personajes unirán sus artes para intentar comprender qué ha pasado y cómo recuperar la luz perdida.

La joven que provoca el apagón es Carmen Laforet, la misma Carmen Laforet que en 1944 ganó la primera edición del Premio Nadal con Nada, una de las novelas fundacionales de la posguerra española, y que aquí necesita la oscuridad para poder escribir. El guiño es deliberado, consciente, y forma parte de una estrategia narrativa que convierte La ciudad de las luces muertas en homenaje explícito a las tres grandes escritoras catalanas que marcaron el siglo XX literario español: Laforet, Mercè Rodoreda y Montserrat Roig. Uclés lo declaró sin disimulo al recoger el premio: «Esta novela es una carta de amor a Barcelona. A Montserrat Roig, a Mercè Rodoreda y a Carmen Laforet, porque sin sus palabras y su escritura esta novela no existiría». No hay pose ni falsa modestia en esa declaración, sino reconocimiento honesto de una genealogía literaria que el autor asume y celebra sin complejos, con la libertad de quien sabe que homenajear no es imitar sino dialogar desde la propia voz con las voces que te precedieron.

El jurado del Premio Nadal 2026, compuesto por Víctor del Árbol, Juan Luis Arsuaga, Inés Martín Rodrigo, Care Santos y Emili Rosales, destacó a Uclés como «un autor único que recuerda que la luz regresa cuando alguien se atreve a imaginarla». La frase no es retórica vacía sino descripción precisa de lo que esta novela propone: el arte como acto de resistencia, la imaginación como forma de supervivencia, la ficción como herramienta para comprender lo real cuando lo real se vuelve incomprensible. Uclés, que es escritor, músico, dibujante y traductor, ha publicado cuatro novelas —Emilio y octubre (Dos Bigotes), El llanto del león (Premio Complutense de Literatura 2019), La península de las casas vacías (Siruela) y ahora La ciudad de las luces muertas— y se ha consolidado como el fenómeno literario más destacado de la última década, con una prosa que combina ambición formal, riesgo narrativo y capacidad para conectar con lectores de todo tipo. Su anterior novela ganó el Premio Andalucía de la Crítica, el Premio Cálamo Mejor Libro del Año 2024, el Premio Dulce Chacón, el Premi 42 y el Premio Kelvin 505 a mejor novela fantástica, y fue la candidata española al Premio de Literatura de la Unión Europea 2025. Con La ciudad de las luces muertas, que llegará a las librerías el 4 de febrero publicada por Destino en el grupo Planeta, Uclés confirma que no es un autor de un solo libro sino una voz narrativa con recorrido largo, con ambición sostenida, con voluntad de seguir explorando los límites del realismo mágico aplicado a la Barcelona histórica y literaria que le obsesiona.

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