El escritor que murió solo con el teléfono en la mano
Tal día como hoy hace cuarenta y cuatro años, en la noche del quince al dieciséis de enero de 1982, Ramón J. Sender murió en su apartamento de San Diego, California, a consecuencia de un enfisema pulmonar. Estaba solo. Su última conversación fue con Florence Hall Sender, su segunda mujer, de quien estaba divorciado pero con quien se veía a diario. Lo encontraron muerto entre el teléfono y la cama. Sus cenizas fueron esparcidas días después en el océano Pacífico, según su expreso deseo.
Nacido en Chalamera, Huesca, el tres de febrero de 1901, segundo hijo de una familia de diecinueve hermanos de los que sobrevivieron diez, Sender fue ante todo un periodista, un reportero, antes que novelista. Desde El Sol primero, Solidaridad Obrera después, se labró una reputación cuando España era todavía un país caciquil que arrastraba el bochorno de Annual y las miserias de Primo de Rivera. Descubrió el Marruecos colonial en guerra durante el servicio militar de 1922 y escribió Imán, novela que lo situó a la cabeza de la nueva narrativa social de los años treinta. Luego vinieron Siete domingos rojos, La noche de las cien cabezas y Míster Witt en el cantón, que le valió el Premio Nacional de Literatura en 1935.
La guerra civil lo sorprendió veraneando con su mujer, Amparo Barayón, y sus dos hijos, Ramón de dos años y Andrea de seis meses, en San Rafael, pueblo segoviano en la sierra del Guadarrma. Decidieron separarse cuando los insurgentes ocuparon la zona: ella fue a Zamora con su familia, él atravesó arriesgadamente el frente y se incorporó como soldado a una columna republicana. En octubre de 1936 fusilaron a Amparo Barayón en Zamora, siendo él suboficial de infantería. Sender no tuvo noticia de ello hasta dos meses después, en diciembre. Su hermano Manuel Sender había sido fusilado el trece de agosto de 1936 en Huesca por los sublevados.
Al quedar sus hijos desamparados en zona franquista, en 1937 pasó a Francia y los recuperó en Bayona por medio de la Cruz Roja Internacional. Allí los dejó al amparo de dos muchachas aragonesas y marchó a Barcelona, pidiendo que lo enviaran al frente de Aragón, en el río Segre, con las tropas anarquistas de la CNT, pero los comunistas desconfiaban de él y no se lo permitieron. En 1938 viajó a Estados Unidos en misión de propaganda para el Gobierno republicano. Tras pasar por un campo de concentración, llegó en 1939 a Nueva York y confió sus hijos al matrimonio West. Él marchó solo a México, donde fundó y dirigió Ediciones Quetzal. En 1942 volvió a Estados Unidos con una beca Guggenheim. En 1946 se nacionalizó estadounidense y dio clases en numerosas universidades, principalmente en Albuquerque y San Diego.
Comenzaba un largo exilio en el que la soledad, la culpa y la conciencia de ser acusado de algo que ignoraba convirtieron a Sender en Federico Saila, el enigmático protagonista de Proverbio de la muerte. La distancia, la necesidad de la memoria, la reflexión sobre el pasado cercano, la obsesión por la violencia, propiciaron la invención de novelas fundamentales en la literatura española del siglo XX: Epitalamio del prieto Trinidad, Crónica del alba, El rey y la reina, El verdugo afable, Réquiem por un campesino español. Esta última, publicada en México en 1953 con el nombre de Mosén Millán hasta que en 1960 adquirió su título definitivo, forma parte de la lista de las cien mejores novelas en español del siglo XX.
Réquiem por un campesino español narra la historia de Paco el del Molino, un joven idealista de un pueblo aragonés que intenta redimir a los moradores de las cuevas, presos en una miseria que Sender confesó haber presenciado en la niñez. El cura Mosén Millán, que lo bautizó, lo casó y finalmente contribuyó involuntariamente a su captura y ejecución durante la guerra civil, oficia una misa de réquiem un año después de su muerte a la que solo asisten tres de los hombres poderosos del pueblo, los mismos que pagaron esa misa funeral y que fueron sus enemigos. La novela está atravesada por un romance popular que canta el monaguillo y que narra la vida, pasión, prendimiento y muerte del campesino español: «Ahí va Paco el del Molino, que ya ha sido sentenciado, y que llora por su vida caminó del camposanto». Fue obra censurada por la dictadura.
En los años setenta, cuando por fin se publicaban en España desde 1965 unos libros que fatigaron las prensas en multitud de reediciones, retornó del exilio en dos oportunidades, 1974 y 1976. Su retorno causó revuelo en su tierra. Sin embargo, la residencia permanente en España, que Sender había anhelado y de la que tanto habló, nunca llegó a concretarse. Moriría en San Diego durante la noche del quince al dieciséis de enero de 1982. La última carta que escribió, el cuatro de enero, estaba dirigida en italiano a su hermano Stanislaus y terminaba simplemente con la palabra «Jim», en referencia a Joyce, otro exiliado.
Fue español de ambos mundos, el americano de cada día y el español de su recuerdo. Sobrevivía como profesor de literatura española al tiempo que maquinaba sus peculiares figuraciones acerca del sentido de la hombría, de la fuerza de lo ganglionar o de la existencia trascendente, lo que iba tomando la forma de relatos, novelas históricas, dramas, poemas, ensayos, casi siempre de designio parabólico y universal. Es uno de los autores españoles más propicios para la traducción a otras lenguas del mundo. Su hijo Ramón se dirigió hace años a El País para recabar datos sobre el fusilamiento de su madre, hecho del que su padre se negaba a hablar.
Quedan sus libros, una obra extensa con inigualables chispazos intensos, que han convertido a Sender en un clásico de la literatura española del siglo XX. Junto a Proust, Kafka y Faulkner, es reconocido como uno de los autores más importantes e influyentes del modernismo literario. Cuarenta y cuatro años después de su muerte, Sender sigue siendo el escritor aragonés más relevante del siglo XX, el hombre que convirtió la tragedia familiar en literatura universal sin olvidar nunca a los moradores de las cuevas ni a Paco el del Molino caminando hacia el camposanto.









